athewa

Random Muses

Fragmentos

El primer capítulo de Rayuela debería estar entre los más perfectos en la historia de la literatura.

Una mis partes favoritas es el fragmento donde Cortázar describe cómo Oliveira había desarrollado un método para acordarse de las cosas inútiles: “el juego consistía en recobrar tan solo lo insignificante, lo in ostentoso, lo perecido.“

Quizás gracias a estas líneas mi mente últimamente me llena de imágenes insignificates: como los pasillos enormes del metro de Bruselas, largos, largos, en forma de semi-túnel, decorados con montones de ladrillos pintados de blanco que terminan en la ventanilla de boletos.

Otro momento es el de una caminata en la noche. Hay un jardín enorme, una barda de ladrillos color adobe de mi lado izquierdo y una avenida llena de carros a mi derecha.

No se por qué los recuerdo.

Mientras escribo me llega a la mente una vez que un perro que nada sabía de modales dejó sus heces en medio de la fila para comprar los boletos de viaje y una señora terminó embarrándose “el regalito” en su maleta y zapatillas mientras todos alrededor la veían con una risa nerviosa.

Y así: un recuerdo insignificante lleva a otro.

Es como un hábito que no se controla.

Debo también confesar que a veces de manera consciente mientras estoy de visita en algún sitio me pongo a observar los detalles más absurdos: cuántos focos hay, de qué color es el salero; pensando, quizás, en que algún día también lo recuerde sin querer.

Ayer pasaba por el centro de la ciudad y sin planearlo terminé en el CCEMX en una conferencia interesantísima de urbanismo.

Me enteré que la Alameda Central fue el primer parque público en toda América Latina, que casi la mitad de las personas que viven en el área metropolitana vienen a trabajar al Distrito Federal y el D.F. es el que tiene que asumir el pago de los servicios que se generan, que la velocidad promedio en una bicicleta es de 16 km por hora: más rápido que los 12km por hora que alcanza un auto en hora pico. Entendí la manera en que está trazada y desarrollada la ciudad y conocí algunos de los planes de desarrollo que existen para la capital del país. 

Al salir me encontré con estas lámparas y no podía dejar de compartirlas. 

El momento en que de la nada y en plena oficina me viene a la mente el corito y empiezo a gritar  ♫ Oooooh Oooooh I got  a rocket… la la la la ♫. 

*Flashmob mental*.

|The moment where out of nowhere I start singing “rocket” at the office. *mental flashmob*|